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Las mascotas y la sostenibilidad

Las mascotas y la sostenibilidad

Hace poco preguntaban en una presentación que estábamos realizando acerca de la Agenda 2030 de Sostenibilidad y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, si había un item específico sobre las mascotas, dado su papel más activo en la vida social.

Esta pregunta dio paso a esta reflexión, con el ánimo de vincular totalmente a las mascotas y su importante relación con la sostenibilidad. En primer lugar, sin duda las mascotas tienen un impacto significativo en la salud física y emocional de las personas. Obviamente estamos hablando de una tenencia racional y amorosa. No se hablará en este escrito sobre temas de maltrato animal, ni la utilización de animales en actividades diferentes, porque eso es asunto de otra reflexión, que incluso involucra aspectos culturales, económicos, entre otros.

No hay duda alguna que las personas que tienen mascotas y al dar y recibir sus caricias permanentes, sin esperar nada a cambio y con una fidelidad difícil de encontrar en las relaciones humanas, tienen ganado un espacio importante y una ventaja adicional para poder compartir con los demás, facilitando su integración y así propiciar desde ya un aporte al ODS 11, de lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. Esa mejor interrelación favorece la capacidad de las personas de tener una planificación y gestión participativa, de manera integrada y sostenible. Podemos decir que quien tiene una mascota y la cuida y protege es un mejor ser humano.

Así mismo el ODS 16, Paz, Justicia e Instituciones Sólidas, está íntimamente ligado a la reducción de violencia y quienes tienen mascotas son personas más abiertas, más comprensivas y que pueden generar más empatía, lo cual facilita sin duda un ambiente de mayor tolerancia.

Ahora bien, frente al ODS 3, Salud y Bienestar, los resultados son totalmente tangibles. Tener mascotas, quererlas, hacerse responsables también de su cuidado, con todo lo que ello implica, se reflejan en reducción del estrés y por ende de la presión arterial, generando un efecto relajante en las personas. Nada más grato que consentir a una mascota. También brindan compañía y afecto incondicional, lo que puede ayudar a aliviar la soledad y la depresión, una de las mayores pandemias actuales. Tener una mascota sana implica ejercitarse con ellas, lo que es un beneficio mutuo tanto para el cuidador como para el animal. En muchos casos, los animales son un apoyo a terapias para tratar diferentes patologías. Por supuesto, todo esto implica un grado de responsabilidad en el cuidado, lo que hace que favorezca un estadio de mayor control y compromiso, lo que sin duda trae consecuencia positivas en el relacionamiento con los demás y en la actitud ante las distintas circunstancias de la vida. Es importante recordar que la relación entre una persona y su mascota puede variar según la especie de la mascota y la personalidad del individuo. No puede ser considerado un encarte. Si no se tiene ese grado de compromiso, claramente la mejor opción es NO tener una mascota, porque no son un juguete desechable. Son parte integrante de uno mismo. Se comparte, se ama, se sufre, con ellas. Todos los sentimientos más sublimes, a veces dolorosos cuando parten, pero agradecimiento pleno por todo el amor recibido.

Con relación al ODS 12, Producción y Consumo responsable, no podemos caer en un comportamiento absurdo de tratar a la mascota, alejándole su condición de animal, y tratarla de humanizarla en exceso. Nada más contraproducente. Por eso frente a la alimentación hay que optar porque los alimentos sean los más sostenibles, mirar sus componentes. También, el manejo de los productos de las mascotas, para tener una gestión adecuada de los empaques, especialmente el plástico. Además hay que tener un esquema de reproducción responsable y/o esterilización, porque la proliferación irresponsable se convierte en un problema, a veces sin solución. Así mismo, promover la adopción como una manera sostenible de eliminar tráficos y negocios indeseables.

En resumen, ser un dueño de mascotas sostenible implica tomar decisiones informadas y conscientes para reducir el impacto ambiental y promover prácticas responsables que beneficien tanto a tus mascotas como al planeta.

PS/ a título personal he tenido más de 20 mascotas a lo largo de mi vida. Cada una de ellas ha sido muy importante; hoy aún tengo doce perros a quienes quiero y comparto con ellos permanentemente. Los recuerdos de los que ya no están están permanente guardados con inmenso cariño en la memoria. Y los que me acompañan son la compañía constante, cada uno con su personalidad, con sus dolencias, con sus lamidos, todo un sentimiento de felicidad y de amor imperecedero, permanente e incondicional.

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De retiro a reubicación
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Sábado, 24 Febrero 2024