Los recursos naturales: ¡Son un préstamo!

Por: Andrea Mejía Fajardo*

El término desarrollo sostenible fue definido en 1987 por la Comisión Brundtland como el “desarrollo que encuentra las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de futuras generaciones a satisfacer sus propias necesidades”.

274056 1Los recursos naturales: ¡Son un préstamo! Foto: Santiago Escobar Jaramillo

El término desarrollo sostenible fue definido en 1987 por la Comisión Brundtland como el “desarrollo que encuentra las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de futuras generaciones a satisfacer sus propias necesidades”, un concepto ligado a los principios de justicia, equidad social y conservación ambiental. Mauricio López, director de Pacto Global Colombia, prefiere la explicación de una tribu de África, para quienes los recursos naturales son un préstamo de las futuras generaciones, por lo tanto, las generaciones presentes no son dueñas de estos.

Colombia posee el 50% de los páramos del mundo y más del 40% del territorio nacional es considerado selva tropical húmeda, una realidad que hace altamente vulnerable al país frente a los efectos del cambio climático.

Camilo Ramírez, director de Desarrollo de Sistema B en Colombia, enfatiza en que el mundo se encuentra al borde de un colapso ambiental y de una profunda crisis social, motivo por el cual las empresas deben pensar en medir el éxito, no solo desde lo financiero, sino por su impacto positivo en la sociedad y el medioambiente.

Esta crisis hace insostenible e inviable a futuro la forma como los países industrializados se han desarrollado en el pasado. Para Juan Sebastián Robledo, director de Innovación y Desarrollo Empresarial del DNP, Colombia tiene una gran oportunidad de hacer las cosas de manera diferente al implementar la sostenibilidad en su desarrollo.

¿Puede el Sistema Moda ser más competitivo por medio del desarrollo sostenible?

Estudios estiman que, si se eliminaran cuanto antes los impactos negativos en la salud —causados por el uso excesivo en los procesos textiles de sustancias perjudiciales para el ser humano—, el Sistema Moda obtendría un beneficio económico de US$8.000 millones anuales a partir del 2030. Si se lograra un desarrollo sostenible a gran escala, el beneficio sería de US$192.000 millones, según pronosticó la Ellen MacArthur Foundation.

Son los negocios verdes, capaces de balancear sus objetivos económicos con lo social y ambiental, los que tienen un alto potencial en el mercado internacional. Para Juan Luis Botero, gerente general de conTREEbute, quienes toman las decisiones de inversión hoy en día ponen cada vez más atención en los impactos generados por la empresa en temas sociales, ambientales, equidad de género, biodiversidad y gobierno corporativo, y no únicamente en los estados financieros.

Estas preocupaciones han generado también cambios en los patrones de consumo: la sostenibilidad es una demanda del mercado. Pero aún hay quienes preguntan para qué sirve ser sostenible, evidenciando un desconocimiento generalizado del tema. Rocío Arias, CEO de Silla Verde, responde: “¿cómo más podrán las empresas perdurar en el mercado de manera competitiva, eficiente y virtuosa si no es a través de un desarrollo sostenible?”

Lograrlo exige repensar las prioridades de la vida y esto implica un proceso de mejora continua. No obstante, en Colombia, parece que algunos empresarios aún no tienen la disposición para ir más allá de lo exigido en la regulación ambiental.

El desarrollo sostenible es sinónimo de progreso

El desarrollo sostenible garantiza el progreso económico y la competitividad, por medio de la preservación del medioambiente y los Derechos Humanos. En el Sistema Moda, su implementación atraería inversión extranjera, impulsaría las exportaciones y la innovación por medio de nuevos desarrollos tecnológicos, minimizando impactos ambientales y sociales; estimularía, además, la agricultura y los costos de producción podrían disminuir al implementar la economía circular.

En el 2014, la Unión Europea logró aportar un 9% en el PIB generando 18,6 millones de empleos y 2,2 billones de euros en ventas, gracias a la bioeconomía, mientras en Alemania, la generación de empleo en el sector de bienes y servicios ambientales superó los 300.000 empleos durante la década del 2000.

Empresas como Bancolombia, Nutresa y Argos, reconocidas en sus categorías a nivel mundial por sus esfuerzos en ser sostenibles, son muestra de que la sostenibilidad empresarial sí se puede lograr gracias a iniciativas de directores y empleados. Para Carmen Candelo, Directora de Gobernanza de WWF Colombia, la sostenibilidad “tiene que ser un compromiso de la gente, con la gente y para la gente”.

Este es un llamado a la unión del sector moda, para comprender que la competitividad depende de la capacidad de innovación y entendimiento de un mercado cada vez más exigente en temas de transparencia y trazabilidad. Al mismo tiempo, los empresarios deben preguntarse cómo pueden aportar a la lucha del cambio climático, preservar fuentes de agua, abogar por la reforestación, superar brechas sociales y promover la equidad de género.

Responsabilidad social con ética

Los acontecimientos más recientes de abuso con personas afrodescendientes en EE. UU. y los pocos mediáticos en Colombia han puesto en evidencia, una vez más, la discriminación y violencia racial. Para Rachel Cernansky, editora de sostenibilidad de Vogue, aunque las marcas de moda tengan buenas intenciones cuando dicen apoyar a las comunidades afro, esto no es suficiente. Para ella, se requieren cambios reales en la forma de operatividad de las empresas de moda en todos los niveles —desde los cultivos de fibras hasta juntas directivas y consumidores—, por lo que las marcas tienen la responsabilidad de incluir personas de color y de minorías étnicas en los diálogos de cómo deben ser los cambios e involucrarlos a nivel ejecutivo.

La sostenibilidad está ligada a la ética, para Aja Barbar, escritora y asesora. De otra forma no tendría sentido ser sostenible. Y para Roger Anglin, quien trabajó por más de 20 años en grandes empresas del sector, “la cadena de suministro debe centrarse en los seres humanos". "Tú debes pensar que ellos son personas que viven a la vuelta de la esquina”, dice.

Ser sostenible significa también ser solidario y requiere combatir el racismo desde el interior de la industria. Esto exige con urgencia un cambio cultural hacia la diversidad con el fin de progresar hacia un verdadero desarrollo sostenible social y ambiental.

Fuente: Dinero