Líderes ambientales del Golfo de Morrosquillo se convierten en guardianes del manglar

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En el Golfo de Morrosquillo, donde los manglares han sido durante años parte del paisaje cotidiano, un grupo de líderes comunitarios decidió mirarlos de manera distinta: como el corazón de un ecosistema del que dependen la biodiversidad, la pesca artesanal, el turismo y el futuro de sus territorios.

El pasado 5 de junio, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, esta visión comenzó a tomar forma a través de la iniciativa Guardianes del Manglar, desarrollada dentro del programa Escuelas Verdes, donde los participantes asumieron el compromiso de proteger y conservar estos bosques costeros.

Más allá de un acto simbólico, el proceso busca formar ciudadanos capaces de liderar acciones concretas desde sus comunidades. "Lo que buscamos es que ellos reconozcan al manglar como fuente de vida, de identidad y de protección para su comunidad; queremos que ese compromiso se convierta en acciones visibles y sostenibles en el territorio", explicó María Carolina González Álvarez, profesional ambiental de ACDesarrollo.

Estos ecosistemas, que conectan el agua dulce con el mar, cumplen funciones clave: son refugio de numerosas especies, actúan como barreras naturales frente a la erosión, sostienen la pesca artesanal y fortalecen el turismo de naturaleza en la región. Sin embargo, las comunidades también reconocen las amenazas que enfrentan, especialmente la contaminación por residuos sólidos, como una de las principales problemáticas que afecta su conservación.

Frente a este panorama, han empezado a surgir soluciones concretas como jornadas de limpieza, viveros y bancos de semillas, campañas de educación ambiental, señalización y monitoreo comunitario.

"Queremos potencializar en ellos el liderazgo para que no solo formulen proyectos, sino que los conviertan en acciones sostenibles en el tiempo. Incluso podrían surgir grupos permanentes de Guardianes del Manglar que lideren procesos de pedagogía y monitoreo ambiental", agregó González.

Los aprendizajes ya se reflejan en los proyectos de los participantes; “proteger el manglar es proteger el futuro de su comunidad porque allí habitan muchos animales y además son un atractivo turístico para San Antero y para nuestra comunidad; todos debemos cuidarlos y protegerlos porque también han sufrido pérdidas por la contaminación y los residuos", afirmó María Paula Arteaga, habitante del corregimiento El Porvenir, en San Antero.

Su propósito es impulsar iniciativas que promuevan una mejor gestión de los residuos. "Queremos incentivar a las personas para organizar mejor los residuos y contar con puntos adecuados para su disposición y proteger el entorno donde vivimos", señaló.

El programa también ha motivado a otros participantes como Allison Torres, habitante del sector La Playa, quien ve en este proceso una oportunidad para aportar al bienestar de su comunidad. "Quiero aprender sobre todos estos temas y apoyar los proyectos relacionados con el reciclaje, el cuidado de las playas y los manglares; todo lo que contribuya al bienestar de la comunidad vale la pena", expresó.

El objetivo es consolidar una red de líderes capaces de multiplicar el conocimiento y promover una cultura de conservación, gracias al respaldo de Ocensa y el acompañamiento de ACDesarrollo, en el marco de la concesión portuaria de la ANI.

En una región donde el manglar protege la biodiversidad, sostiene las actividades económicas tradicionales y fortalece el potencial ecoturístico, cada nuevo Guardián del Manglar representa mucho más que un participante: simboliza una comunidad que decidió asumir el reto de cuidar su patrimonio natural y garantizar su preservación para las próximas generaciones.

Fuente: GUARDIANES DEL MANGLAR