Greta Thunberg deja Estados Unidos y regresa a Europa para participar en la COP25

La activista ambiental sueca partió de Estados Unidos a bordo de una embarcación, con el objetivo de llegar a Europa para participar en la cumbre climática de la ONU, que se realizará en Madrid a principios de diciembre.

La activista sueca, Greta Thunberg, se sube al catamarán La Vagabonde para iniciar viaje de regreso a Europa. Foto: AFP

La activista ambiental sueca Greta Thunberg partió de Estados Unidos a bordo de un catamarán después de más de dos meses en América del Norte, con el objetivo de arribar a Europa para asistir a la COP25, cumbre climática de la ONU, en Madrid a principios de diciembre.

Con una gran mochila y una gorra, Thunberg se embarcó junto a su padre, Svante, en el velero La Vagabonde, perteneciente a una joven pareja australiana que vive a bordo con su bebé de 11 meses.

"Quiero agradecer a todas las personas que conocí en América del Norte por su increíble hospitalidad", tuiteó ya desde el océano.  La pareja había propuesto a los Thunberg llevarlos de regreso a Europa luego de que la activista, que no viaja en avión por coherencia con sus postulados, lanzó un llamado el 1 de noviembre en las redes sociales en búsqueda de un medio de transporte transatlántico.

La navegante británica Nikki Henderson se unió a la tripulación para la travesía.  El barco, de 14 m de eslora, salió de Hampton, Virginia, en la costa este de Estados Unidos, y planea atracar en Portugal, a más de 5.500 km de distancia. La travesía debería tomar al menos dos semanas, según Henderson.

Durante 11 semanas, Thunberg, de 16 años, ayudó a movilizar multitudes para las "huelgas escolares" de Norteamérica que ella misma lanzó en Suecia en agosto de 2018.  Llegó a Nueva York a fines de agosto a bordo de otro velero y se desplazó por el continente en un vehículo eléctrico Tesla que puso a su disposición el actor y exgobernador de California Arnold Schwarzenegger.

Thunberg denunció la falta de acciones de los líderes mundiales en la cumbre especial de la ONU sobre el clima en septiembre, y participó todos los viernes en manifestaciones desde Nueva York a Vancuver, pasando por Washington, Montreal, Alberta, Iowa, Dakota del Norte, Los Ángeles y Charlotte.

"En cierto sentido, muchas cosas han cambiado y muchas cosas se han movido en la dirección correcta, pero también hemos pasado algunos meses más sin que se hayan tomado medidas reales y sin que las personas se den cuenta de la emergencia en la que estamos inmersos", dijo a la AFP el martes, en la víspera de su partida, y confió no sentirse más optimista que antes de su periplo.

En cuanto a Donald Trump, cree que su negación climática, paradójicamente, podría haber impulsado la movilización: "Es tan extremo y dice cosas tan extremas que la gente se ha despertado de cierta manera".

Barco vegano

"Si llego a tiempo, participaré en la COP25 porque he recibido una invitación para hacerlo", afirmó la sueca en referencia a Madrid, la nueva sede de la cumbre -que se celebrará del 2 al 13 de diciembre- después de que el gobierno chileno desistiera de hacerla en Santiago por las masivas protestas que estallaron el 18 de octubre. "Luego creo que me iré a casa", confió.

Para 2020, "todavía no tengo un proyecto". Ella hizo una pausa en su escolaridad y su regreso a las aulas será en agosto. "Si me invitan, intentaré ir a lugares a los que nunca he ido, primero a Asia y, por supuesto, a las reuniones de líderes mundiales", añadió Thunberg.

La familia australiana que la transporta, Riley Whitelum, de 35 años, Elayna Carausu, de 26, y su hijo Lenny, viven desde hace cinco años en barcos. Se sostienen con financiamiento colectivo a través de internet (‘crowdfunding‘) y relatan sus historias en YouTube e Instagram.

La pareja planea filmar y divulgar videos de su viaje una vez que lleguen a tierra firme. Mientras tanto, se limitarán a publicar algunas fotos. La Vagabonde tiene paneles solares y un generador hidroeléctrico, así como un motor para entrar y salir de los puertos, como fue el caso el miércoles por la mañana para salir de Hampton.

"Tratamos de no usar el motor, es el objetivo de todos los navegantes del mundo", dijo Riley a la AFP el martes. "No hay nada más satisfactorio que usar el viento para llegar a tu próximo destino", lo secundó Elayna.

La pareja come habitualmente pescado a bordo, pero ha cambiado sus hábitos especialmente por sus invitados. "Decidimos tener un barco vegano para Greta", afirmó Elayna.

Artículo vía Revista Semana Sostenible.

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