Sábado, 02 Mayo 2020
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¡Parte de ella!

¡Parte de ella!

Tal pareciera que ha sido el quehacer humano el virus más nefasto que ha padecido la tierra...

Así se muestra por doquier, con una capa de ozono regenerándose, y la vida animal recuperando espacios que le son propios. Pero aún con la conciencia para darnos cuenta de semejante daño, nos quedamos cortos, no es suficiente. Aún no vemos que:

No solo se trata de respetar los recursos del planeta. Se trata de que es la vida propia la que se irrespeta.

No se trata de desalojar la tierra para que regrese a la vida. Se trata de regresar al planeta como quien lo quiere con vida.

No se trata de que el ser humano se paralice para que el planeta sane. Se trata de que el ser humano sane, para que el planeta avance.

Cada último sábado de marzo, desde el año 2007, gracias a la iniciativa del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), con sede en Suiza y fundado en 1961, millones de personas apagan luces de casas, apartamentos, oficinas e incluso monumentos, durante una hora.

Quienes participan no solo desean reducir el impacto ecológico de la dinámica humana de estos tiempos, sino que pretenden brindar un mensaje que da nombre al mismo evento, denominado "la hora del planeta".

Este año justo coincide con una crisis extraordinaria, imprevista por las mayorías, con un impacto dramático, en la historia de miles de familias que han perdido a sus seres queridos, en el sistema económico global, y en las condiciones naturales del mundo.

Pero todavía enfrentando semejantes crisis, se entiende distinto. No somos una especie que habita un sistema. Somos parte de él. No contaminamos un planeta, ¡nos contaminamos a nosotros mismos! No solo llegó la hora del planeta, ¡llegó la hora del deber!

Las luchas por la tierra, no son solamente ecológicas, son también humanas, solo que a veces lucen tan lejanas como románticas… "Apoya al planeta que es el hogar de todos", "hazlo por el futuro de las próximas generaciones". Sé responsable por aquella especie, por aquel lugar, por aquellos que un día nacerán… Y mientras tanto, mentes obnubiladas por el egoísmo son ciegas ante una verdad abrumadora:

Cuando decimos que llegó la hora del deber, no sólo llegó el momento de proteger la naturaleza, ¡llegó el momento de entender que somos parte de ella!
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Domingo, 07 Junio 2020