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La regeneración entra en la agenda empresarial: por qué conservar ya no es suficiente para competir

La regeneración entra en la agenda empresarial: por qué conservar ya no es suficiente para competir

Durante la última década, la sostenibilidad empresarial estuvo marcada por una premisa relativamente sencilla: reducir impactos negativos. Disminuir emisiones de carbono, reciclar residuos o hacer un uso más eficiente de los recursos naturales se convirtieron en indicadores habituales dentro de los reportes corporativos.

Sin embargo, el escenario internacional está evolucionando con rapidez.

El Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal fue adoptado por 196 países en diciembre de 2022 durante la COP15 de la ONU. Su misión principal es detener y revertir la pérdida de la naturaleza para el año 2030, a través de una hoja de ruta con 23 metas y 4 objetivos a largo plazo.  Paralelamente, el Foro Económico Mundial ha ubicado de manera reiterada la pérdida de biodiversidad, el colapso de los ecosistemas y los eventos climáticos extremos entre los principales riesgos para la economía global durante la próxima década. A ello se suma el llamado del Secretario General de las Naciones Unidas para que el sector privado acelere la transición hacia modelos económicos capaces de restaurar, y no solo reducir, los impactos sobre la naturaleza.

En ese contexto comienza a consolidarse un nuevo concepto dentro del mundo empresarial: la regeneración.

Más que disminuir el daño ambiental, la regeneración plantea una pregunta mucho más exigente: ¿las actividades económicas están dejando los territorios en mejores condiciones de las que los encontraron?

Durante una conversación con Alejandro Gutiérrez, gerente de Sostenibilidad de Natura, surgió precisamente esa reflexión. Más allá de presentar iniciativas corporativas, la entrevista permitió explorar cómo una organización está incorporando el concepto de regeneración en decisiones de negocio, indicadores de desempeño y relaciones de largo plazo con comunidades y ecosistemas.

RegeneracionAgendaEmpresarial 02 2f7bfEntrevista realizada por Ángela María Gómez a Alejandro Gutiérrez, gerente de Sostenibilidad de Natura

Cuando la sostenibilidad ya no basta

Uno de los principales planteamientos que emerge de este debate es que conservar el estado actual del planeta ya no resulta suficiente.

El deterioro acumulado de los ecosistemas exige avanzar hacia modelos capaces de restaurar biodiversidad, fortalecer economías locales y recuperar servicios ambientales indispensables para las personas y las actividades productivas.

La diferencia parece semántica, pero implica una transformación profunda. Mientras la sostenibilidad tradicional buscaba reducir impactos negativos, la regeneración propone generar impactos positivos medibles y construir valor para los territorios.

Este enfoque supone diseñar estrategias con horizontes de varias décadas, entendiendo que la regeneración no es un programa aislado sino una transformación del modelo de negocio que deberá adaptarse conforme evolucionen los desafíos ambientales, sociales y económicos.

La biodiversidad deja de ser un asunto ambiental

Uno de los aspectos más interesantes del caso analizado es que la biodiversidad deja de aparecer únicamente como una responsabilidad del área ambiental para convertirse en un componente estratégico del negocio.

El modelo presentado trabaja con más de 10.000 familias, mantiene relaciones con 44 comunidades proveedoras en la Amazonía y busca ampliar el desarrollo de bioingredientes como parte de su estrategia de abastecimiento.

Sin embargo, el elemento diferenciador no reside únicamente en el origen de las materias primas.

La estrategia incorpora asistencia técnica, fortalecimiento organizacional, transferencia de tecnología, acompañamiento financiero y esquemas de comercio orientados a dejar mayor valor agregado en los territorios. Dentro del modelo expuesto, las comunidades conservan la libertad de comercializar con otros compradores, un mecanismo que busca fortalecer relaciones de confianza y evitar esquemas de dependencia económica.

¿Cómo medir la regeneración?

Uno de los mayores desafíos que enfrenta este enfoque consiste en demostrar que realmente genera valor.

El modelo presentado incorpora una metodología que integra variables financieras con indicadores ambientales y sociales para evaluar el impacto de las inversiones, buscando ampliar la forma tradicional de medir el desempeño empresarial.

Aunque estas metodologías continúan evolucionando y todavía no existe un estándar internacional único para medir la regeneración, representan un cambio importante frente a los modelos tradicionales, donde el éxito empresarial se evaluaba casi exclusivamente mediante indicadores financieros.

La discusión ya no consiste únicamente en cuánto produce una organización, sino en cuánto valor ambiental y social es capaz de devolver a los territorios donde opera.

El bosque también necesita modelos económicos

Uno de los desafíos permanentes para la conservación consiste en ofrecer alternativas económicas competitivas frente a actividades como la deforestación, la minería ilegal o la expansión agropecuaria.

El caso presentado muestra cómo los sistemas agroforestales pueden generar ingresos recurrentes superiores a los obtenidos mediante actividades extractivas de corto plazo, siempre que existan cadenas de valor capaces de conectar producción, conocimiento técnico, acceso a mercados y precios transparentes.

Ese proceso incorpora construcción participativa de precios, auditorías independientes, capacitación técnica y mecanismos de trazabilidad destinados a garantizar condiciones laborales y comerciales más equitativas.

La conservación deja entonces de depender únicamente de regulaciones ambientales y comienza a apoyarse en incentivos económicos capaces de hacer viable la permanencia de las comunidades en sus territorios.

La regeneración también ocurre en las personas

Con frecuencia la regeneración se interpreta únicamente desde la restauración de ecosistemas.

Sin embargo, el componente social resulta igualmente determinante.

El caso analizado incorpora mecanismos para evaluar variables relacionadas con salud, educación, ciudadanía y desarrollo económico dentro de una red de más de tres millones de consultoras en América Latina.

Ese seguimiento permitió identificar problemáticas como violencia basada en género, dificultades de acceso a servicios de salud mental y necesidades de educación financiera.

Como parte de esta estrategia se implementaron servicios de telemedicina, orientación psicológica, acompañamiento jurídico y programas de educación financiera y digital.

La experiencia muestra que fortalecer capacidades humanas también puede traducirse en mejores resultados económicos, reforzando la idea de que bienestar social y competitividad no son objetivos incompatibles.

Innovar para cerrar ciclos

La economía circular constituye otro componente de esta visión.

Uno de los proyectos desarrollados junto con la Universidad Jorge Tadeo Lozano permitió transformar material impreso reciclado en una resina destinada a fabricar mobiliario comercial.

Aunque esta iniciativa por sí sola no resuelve el desafío de los residuos, ilustra cómo la innovación puede abrir nuevas oportunidades para prolongar la vida útil de materiales que tradicionalmente terminaban convertidos en desechos.

Un concepto que aún debe demostrar su alcance

La regeneración comienza a ocupar un lugar cada vez más visible en la agenda empresarial, pero todavía enfrenta retos importantes.

No existen metodologías universalmente aceptadas para medir sus resultados, ni indicadores comparables entre sectores. Tampoco está exenta del riesgo de convertirse en una nueva etiqueta de mercadeo si las organizaciones no respaldan sus promesas con evidencia, transparencia y resultados verificables.

Precisamente por eso resulta relevante observar experiencias que intentan traducir este concepto en decisiones de negocio concretas.

Más allá del caso analizado, la principal lección es que la biodiversidad dejó de ser exclusivamente un asunto ambiental para convertirse en un factor estratégico de competitividad, gestión del riesgo e innovación.

La regeneración también pone de relieve que ninguna organización puede avanzar sola. Academia, comunidades, cooperación internacional, sector público y empresas aparecen como actores complementarios dentro de un mismo ecosistema de soluciones.

Si la sostenibilidad preguntaba cómo hacer menos daño, la regeneración comienza a formular una pregunta más ambiciosa: ¿cómo puede la actividad empresarial contribuir a restaurar aquello de lo que también depende su futuro?

La respuesta todavía está en construcción, pero todo indica que será una de las conversaciones más relevantes para el liderazgo empresarial durante la próxima década.


Referencias


La opinión expresada en esta entrada de blog es de exclusiva responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de Pacto Global Red Colombia.

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